Cardiopatía Isquémica

El proceso de envejecimiento trae consigo un deterioro funcional de los ancianos, y a nivel del sistema cardiovascular, se asocia a alteraciones estructurales que afectan a los vasos sanguíneos, a las válvulas cardíacas y al músculo cardíaco (miocardio).

La cardiopatía isquémica (CI) es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el adulto mayor, siendo la principal causa de muerte en los mayores de 75 años y un importante problema de salud pública a nivel mundial.

En la cardiopatía isquémica, se produce cuando se obstruye una arteria coronaria de forma parcial o completa, provocando una falta de riego sanguíneo a una zona del miocardio. Si se produce de forma lenta, se habla de angina de pecho, y si se tapona de forma rápida es cuando se produce el infarto agudo de miocardio.

¿QUÉ LO PROVOCA?

La causa más común de la cardiopatía isquémica es la arterioesclerosis, una inflamación crónica de las arterias que provoca un endurecimiento y acumulación de placas de colesterol en sus paredes, favoreciendo así la formación de trombos

Placa ateroma

FACTORES DE RIESGO

Los factores de riesgo de sufrir una cardiopatía isquémica son:

  • Edad avanzada
  • Antecedentes de CI prematura en la familia
  • Tabaquismo
  • Hipercolesterolemia
  • Hipertensión arterial
  • Hipertrigliceremia
  • Diabetes Mellitus
  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Estrés

¿CUÁLES SÓN SUS MANIFESTACIONES?

El dolor torácico es la manifestación más común de la cardiopatía isquémica crónica en ancianos, pero también pueden tener otros signos y síntomas como:

  • Disnea (dificultad para respirar)
  • Dolor lumbar, de espalda o de hombros
  • Fatiga
  • Cansancio
  • Mareos
  • Malestar epigástrico
  • Pérdida de conocimiento

TRATAMIENTO

Lo primordial para evitar la cardiopatía isquémica es realizar un cambio en el estilo de vida: dejar el tabaco, incrementar la actividad física, disminuir el consumo de sal, comer una dieta mediterránea, disminuir el consumo de alcohol, controlar o bajar de peso.

Por otro lado, es importante seguir el tratamiento farmacológico que paute el médico, que consistirá en aliviar la sintomatología y reducir el riesgo de sufrir más episodios de CI, además de frenar la progresión de la enfermedad.

En los casos más graves puede ser necesario realizar un tratamiento quirúrgico, realizando una angioplastia, una cirugía de revascularización coronaria o by-pass o un cateterismo coronario para colocar stents.

 

Lourdes Villanueva

Enfermera Docente

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